miércoles, 20 de julio de 2011

Caja

Si ves un cordero



Aún eres soñador

No hay título para esta cosa, que es como un arrepentimiento que lucha contra el orgullo, o sea tal vez, un alma que sale detrás del diablo, en fin...

Empecé bien, y empeoré.
Cometí tantas estupideces en un solo día -por no decir errores-, que hasta lo más diminuto se vio explosivo.
También escuché de alguien de confianza, que malas palabras de mi circulaban por ahí.
Mi desastre interior lo único que que hizo fue aislarme y decir que nada le importaba... Pero estoy segura de que mañana -o tal vez en este momento- me pique el bicho de la curiosidad (después de todo, es mi derecho saber lo que dicen de mi ¿no?...). Y me pregunto, ¿Qué será esta vez? ¿A quién más le doy mala imagen?
Y luego de un rato pensando de una forma que me da miedo, aparecen preguntas como... ¿Por qué soy tan mala persona? ¿De dónde viene todo este odio? Tal vez necesite de un exorcismo... por no exagerar. Y finalmente... con todos estos defectos, quienes me quieren ¿Qué piensan de mi? ¿Me quieren así? ¿Me soportan? ¿Cómo lo hacen? yo no puedo con mi misma...

Trinitrotolueno

Me chorié, me fui a la mierda, me rendí.
Estoy un poco alterada.
Tengo tanta euforia que le estoy obedeciendo al peor monstruo, al que más odio... mi madre...
Mientras grito, pataleo y golpeo las paredes declamando el soliloquio de la vida es sueño.

Corriente de odio

Dirigida a muchos, pero a nadie en especial...


En un futuro no me va a importar tu puta existencia.
No me interesa si te doy simpatía, porque en un futuro seré mejor que tú, y por eso no me importa. Ignorante.
Tú, mirándote al espejo, en el baño. En ese espejo muestras a la puta que eres, y cuando te hablo, te crees superior y me exiges que te hable con respeto. No conoces al monstruo que llevo dentro: me da lo mismo. No pienso cuando tengo rabia. lloro de la rabia que tengo, no de lo que me arrepiento.
Púdrete en el infierno. Tú y todos los demás. Aquellos....


Odio más cosas... pero casi todas convergen en lo anterior, así que... qué más da. En mi mente se repite un Ja-ja-já... terrible...

lunes, 18 de julio de 2011

Ensayo de Orquesta Habitual

El director ha llegado a la sala. Los instrumentistas acallan su conversación y lo miran atentos.
Cada uno por su parte comienza a afinar disimuladamente mientras el director prepara los últimos detalles hasta que llega alguien y lo llama -seguramente, un conocido-, alejándose un rato, pero los atrevidos instrumentistas se aprovechan de la situación y lentamente comienzan a desenvolver el génesis de sus talentos a través de una acalorada melodía, excitándose y acoplándose los unos a los otros... irritando pronto al director que ha regresado y los reprocha. Entonces los recíprocos continúan afinando y luego de un rato, dada la orden, comienzan a tocar y todo comienza a armonizar.